Lactancia materna: beneficios, dificultades y el valor de sentirse acompañada

Semana Mundial de la Lactancia Materna

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Cada año, durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna, se pone el foco en la importancia de proteger, promover y apoyar a las madres que deciden amamantar. Aunque la lactancia materna es un proceso biológico, no siempre es fácil ni intuitivo.

Como psicóloga perinatal y especialista en atención temprana y crianza consciente, veo cada día que una lactancia satisfactoria depende de muchos factores.

El acompañamiento emocional y especializado, la información de calidad y la red de apoyo que rodea a la díada madre-bebé son imprescindibles para que la lactancia pueda desarrollarse de forma exitosa.

La lactancia materna: mucho más que alimento

La ciencia ha confirmado ampliamente que la leche materna es el alimento ideal para el bebé durante los primeros meses de vida. Existen innumerables estudios que avalan la leche materna como la mejor opción para el desarrollo de los niños.

Uno de los beneficios más importantes de la lactancia materna va mucho más allá de la alimentación. Se trata del vínculo. La lactancia también es una experiencia relacional, de construcción del vínculo entre madre y bebé.

Y si sabemos que la lactancia materna es tan beneficiosa… ¿Por qué no le damos el valor que le corresponde y la protegemos?

Una pregunta que me hago a menudo es: si conocemos todos los beneficios de la lactancia materna, ¿por qué sigue siendo tan difícil mantenerla?

¿Dónde están las políticas públicas que realmente protegen la lactancia?

¿Dónde están los permisos de maternidad que permitan una lactancia exclusiva durante los primeros seis meses sin tener que elegir entre alimentar a tu hijo o volver al trabajo?

¿Dónde están los espacios públicos pensados para que una madre pueda amamantar con comodidad, con intimidad si así lo desea y sin sentirse juzgada?

¿Dónde está el apoyo especializado y accesible para todas las familias cuando aparecen dificultades?

La realidad es que muchas madres quieren amamantar, pero se encuentran solas. Con dolor, dudas, cansancio, mensajes contradictorios y una enorme presión. A menudo no abandonan la lactancia porque no quieran continuar, sino porque el sistema no las sostiene.

Aunque la OMS y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, menos de la mitad de los bebés del mundo reciben este tipo de alimentación. Esta realidad nos invita a mirar más allá de las decisiones individuales y a preguntarnos si, como sociedad, estamos ofreciendo a las madres las condiciones necesarias para poder amamantar si ese es su deseo.

No podemos seguir responsabilizando exclusivamente a las madres del éxito o del fracaso de la lactancia. La lactancia no es solo una decisión individual; también es una responsabilidad colectiva. Necesita tiempo, recursos, profesionales formados, redes de apoyo y una sociedad que la valore y la proteja.

Acompañar sin juzgar

También es importante recordar que no todas las lactancias son iguales ni todas terminan siendo como se habían imaginado. Hay madres que no pueden amamantar, que deciden no hacerlo o que, a pesar de haberlo intentado, han tenido que dejar la lactancia antes de lo que deseaban.

El objetivo no es idealizar la lactancia ni generar más presión. El objetivo es que todas las madres puedan tomar decisiones informadas, sentirse respetadas y recibir un acompañamiento sensible, sea cual sea su camino.

Pedir ayuda también forma parte del autocuidado

La matrona es la profesional de referencia ante las dificultades de la lactancia. Y si esas dificultades están afectando a tu bienestar emocional, como psicóloga perinatal te acompaño para que no tengas que vivir este proceso sola.

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